Un chip del tamaño de una moneda puede tomar control del autopiloto de un Boeing 737

Investigadores mostraron en Usenix cómo un dispositivo de menos de 100 dólares altera rutas y datos de vuelo en 737 en menos de un minuto.

Por Equipo Semilla
Un chip del tamaño de una moneda puede tomar control del autopiloto de un Boeing 737
Foto: Unsplash
Ciberseguridad

Menos de 100 dólares. Menos de 60 segundos. Eso es todo lo que hace falta, según un grupo de investigadores de la Universidad de California San Diego y Oberlin College, para instalar un dispositivo del tamaño de una moneda en un Boeing 737 y engañar al autopiloto para que crea instrucciones que nadie en la cabina dio. Lo presentaron la semana pasada en Usenix, una de las conferencias de ciberseguridad más serias del calendario, y no es una ocurrencia teórica: lo probaron.

Cómo entra un chip en un avión comercial

El dispositivo se inserta en un puerto externo del avión al que se accede por una escotilla sin cerradura — parte del diseño pensado para mantenimiento, no para seguridad física. Adentro lleva un chip capaz de ejecutar código y una radio Wi-Fi. La técnica se llama "Bus Driver": el chip manda señales eléctricas de mayor corriente que las legítimas por el bus de datos del avión, y esa corriente más fuerte pisa y anula los comandos reales. Uno de los investigadores lo resumió así: "podés meter un aparato electrónico apenas más grande que una moneda que te deja básicamente decirle al autopiloto qué hacer".

Qué sistemas quedan expuestos

El ataque alcanza al Flight Management Computer, la computadora que traza los puntos de ruta que sigue el autopiloto, y a la Multipurpose Control Display Unit, la pantalla donde los pilotos leen esos datos — de forma que se le puede mostrar al piloto una lectura falsa mientras el avión hace otra cosa. También compromete los cálculos de despegue y de combustible, dos variables donde un número mal calculado no es un detalle menor. Boeing respondió que sus capas de protección existentes "proporcionan mitigación suficiente", pero los investigadores afirman que, hasta la publicación del estudio, la compañía no había implementado ninguna corrección técnica concreta contra este vector puntual.

Por qué esto importa más allá de la aviación

Ninguna PyME argentina maneja un Boeing, pero el patrón de fondo — un puerto de mantenimiento sin protección física adecuada, pensado para técnicos de confianza y no para un atacante con acceso momentáneo — se repite en maquinaria industrial, sistemas de control de accesos y equipos de producción con puertos de diagnóstico abiertos. La lección exportable es esa: la seguridad física de un equipo importa tanto como la seguridad de su software, y un puerto de service sin control de acceso es una puerta, aunque nadie lo piense así hasta que alguien la usa.

Fuente original: WIRED — por Andy Greenberg

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