Google le pone reflejos a los robots: así es Gemini Robotics 2.0

DeepMind lanzó tres modelos que dejan a los robots ver, entender fallos en tiempo real y pedir ayuda humana.

Por Equipo Semilla
Google le pone reflejos a los robots: así es Gemini Robotics 2.0
Foto: Unsplash
Inteligencia Artificial

Un robot que ve un vaso a punto de caerse y frena a tiempo, sin que nadie le haya programado ese caso puntual. Eso es, en esencia, lo que Google DeepMind viene prometiendo hace rato bajo el paraguas de la "IA física", y el 30 de julio dio el paso más concreto hasta ahora: Gemini Robotics 2.0, un paquete de tres modelos pensado para que los robots dejen de ser brazos programados a medida y empiecen a comportarse como sistemas generalistas.

Tres modelos, tres velocidades de acceso

El más accesible es Gemini Robotics ER 2 (Embodied Reasoning 2), ya disponible públicamente desde el lanzamiento. Gemini Robotics 2, la versión completa, sigue limitada a un grupo de testers. Y hay una tercera variante, On-Device 2, pensada para correr localmente y sin conexión, con latencia baja — clave para un robot que no puede esperar medio segundo a que un servidor en la nube le diga qué hacer. Google probó el sistema sobre hardware bien distinto entre sí: el humanoide Apollo 2 de Apptronik, el brazo dual Franka F3 Duo y plataformas de Boston Dynamics.

Ver, entender el fallo y seguir

La novedad técnica más concreta es que el sistema ahora procesa video en vivo directo de las cámaras del robot, en lugar de trabajar solo con fotos estáticas o instrucciones pregrabadas. Según los números que compartió Google, clasifica fotogramas con casi 60% de precisión e identifica momentos clave de una tarea con casi 90%. Más importante en la práctica: cuando algo sale mal a mitad de una tarea, el robot puede entender el error en tiempo real y reintentar solo la parte que falló, en lugar de arrancar todo de cero. También suma coordinación entre varios robots trabajando en conjunto, algo que hasta ahora era terreno casi exclusivo de la robótica industrial muy especializada.

Un botón de "pará y preguntá"

Google metió en el paquete un benchmark de seguridad nuevo, ASIMOV-Agentic, cuyo trabajo es medir dos cosas puntuales: si el robot rechaza una orden insegura y si sabe pedir ayuda humana cuando no está seguro de qué hacer. Es un detalle que dice bastante de hacia dónde va la industria — no alcanza con que el robot sea hábil, tiene que saber también cuándo frenar.

Todavía lejos del depósito de una PyME, pero no tanto

Comprar un Apollo 2 o un brazo Franka sigue estando fuera del presupuesto de cualquier PyME argentina, y probablemente siga así un tiempo. Pero el patrón vale la pena seguirlo de cerca: cada vez que baja el costo de que un sistema físico entienda contexto visual y corrija errores solo, se acorta la distancia entre "eso es ciencia ficción de galpón grande" y "eso lo alquilo por mes para mi línea de empaque". La automatización que hoy usa una PyME —cintas, sensores fijos, reglas rígidas— es la generación anterior a la que Google está mostrando acá. Vale la pena entender el salto, aunque todavía no haga falta subirse.

Fuente original: Ars Technica — por Ryan Whitwam

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