En marzo de 2026, la Corte Suprema de Estados Unidos estableció un nuevo estándar para la infracción de derechos de autor contributiva: para que alguien sea responsable por haber facilitado una copia ilegal, hay que probar que lo hizo intencionalmente. El New York Times leyó ese fallo, actualizó su demanda contra Microsoft y OpenAI, y agregó una acusación que va bastante más allá de lo que se discutió hasta ahora.
Según la presentación judicial, Microsoft construyó una supercomputadora a medida —sin nombre público, pero descrita como una de las más potentes del mundo— diseñada específicamente para entrenar los modelos de OpenAI. Y el argumento del Times es que ese sistema fue configurado para procesar datos de internet con una proporción desproporcionada de sus artículos, sin pago ni permiso.
Lo que dice el periódico en la demanda
El portavoz del diario, Graham James, fue categórico: "Microsoft incentivó activamente a OpenAI a robar nuestras obras con derechos de autor." La demanda detalla tres conductas concretas: que los modelos resultantes pueden reproducir fragmentos de artículos casi literalmente, que generan citas falsas atribuidas al Times cuando no encuentran información, y que los usuarios los usaban para evadir el paywall consultándole a ChatGPT en lugar de pagar la suscripción.
El dato financiero es central en la estrategia legal del Times. La capitalización de mercado de Microsoft creció un billón de dólares en el último año, y la demanda atribuye parte de esa suba al valor generado por los modelos de lenguaje entrenados, en parte, con contenido del diario. Ashley Belanger, que cubre el caso para Ars Technica, señala que ese argumento de cuantificación de daño es uno de los más difíciles de defender para Microsoft.
Qué dice la otra parte
OpenAI respondió con el argumento estándar del sector: "Nuestros modelos promueven la innovación, fueron entrenados con datos de acceso público y se basan en el fair use." Es exactamente lo que dijeron en la demanda original, y es lo que dicen casi todas las empresas de IA en disputas similares. Lo que cambia con la actualización de la demanda es que el NYT ahora tiene que probar inducción intencional, no solo que el entrenamiento ocurrió.
El fallo Cox Communications v. Sony, de marzo de 2026, que el Times citó como palanca para su nueva estrategia, establece que construir infraestructura específicamente diseñada para una actividad ilegal puede constituir inducción intencional. El argumento del diario es que una supercomputadora a medida para ese entrenamiento específico es evidencia suficiente. Microsoft y OpenAI van a necesitar mostrar que esa máquina tiene usos legítimos más amplios.
Por qué el resultado de este caso importa más allá del NYT
El resultado de este litigio va a moldear cómo se entrena la IA en los próximos años. Si el NYT gana, los modelos van a necesitar licenciar contenidos —lo que puede cambiar radicalmente el negocio de los medios digitales y el costo de desarrollo de IA. Si pierde, la doctrina del fair use queda más consolidada para el entrenamiento de modelos, y el camino queda abierto para que cualquier empresa use contenido público sin pagar.
Para una empresa argentina que usa ChatGPT o cualquier modelo de lenguaje en su operación, la evolución de estos litigios puede afectar la disponibilidad y el precio de esas herramientas en el mediano plazo. Si los modelos empiezan a costar más porque deben pagar licencias de contenido, ese costo se traslada. No es algo para seguir de cerca solo si trabajás en medios: es una variable del costo de la IA para todos.
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