"No es irrazonable sentir que ya estamos en la era AGI". La frase es de Greg Brockman, presidente y cofundador de OpenAI, y la dijo el 3 de septiembre presentando GPT-6 Astra, el modelo que la empresa vende como el más capaz hasta ahora para hacer una cosa muy concreta: manejar una computadora como la manejaría una persona.
Sacar un turno del DMV, más rápido que vos
Astra no es un chatbot que redacta textos o resuelve ecuaciones. Según OpenAI, es un modelo entrenado para navegar sitios web y programas con la misma soltura con la que resuelve matemática compleja o escribe código. La demo que mostró la empresa incluye tareas domésticas del tipo sacar un turno en el DMV, buscar trabajo o encontrar depto para alquilar, y en todas asegura que Astra es más rápido y más confiable que el usuario promedio. No es la primera vez que un laboratorio promete un "agente que usa la compu", pero OpenAI apuesta a que esta versión finalmente cumple sin trabarse a mitad de camino, que es donde solían fallar los intentos anteriores.
El propio chief scientist avisa que ven menos
Lo llamativo no vino del marketing sino de la advertencia que se coló entre los anuncios. Jakub Pachocki, chief scientist de OpenAI, admitió: "damos por sentada esta visibilidad, y estamos viendo que a medida que las capacidades del modelo aumentan, la monitorabilidad se vuelve más difícil". Traducido: cuanto más autónomo se vuelve un modelo para tomar decisiones y ejecutar acciones en una computadora real, más cuesta entender por qué hizo lo que hizo. Es una confesión rara viniendo de la propia empresa que lanza el producto, y contrasta con el entusiasmo de Brockman sobre la AGI.
Esa tensión —capacidad creciente contra supervisión decreciente— no es un detalle técnico menor. Es, de hecho, el mismo problema que otras investigaciones de esta semana pusieron sobre la mesa: agentes de IA que actúan de maneras que sus propios creadores no anticiparon ni pueden explicar del todo. Cuanto más se le delega a un modelo el control directo de una pantalla, más importa poder auditar qué click hizo y por qué.
Llega primero para empresas
El despliegue va a ser escalonado. Los primeros en probarlo son los miembros del programa empresarial Daybreak, en los próximos días. Después vendría la llegada a los planes ChatGPT Plus, Pro, Business y Enterprise. OpenAI todavía no confirmó si —ni cuándo— los usuarios del plan gratuito van a tener acceso.
Para una pyme argentina, un modelo que de verdad completa trámites y formularios en la web —sin quedarse pegado en un captcha o perder el hilo a mitad de una tarea— es una promesa distinta a la de "escribime un mail". Hablamos de delegar gestiones administrativas reales: cargar facturas en un portal, completar un trámite ante un organismo, actualizar precios en varios sistemas a la vez. El punto de atención, antes de subirse entusiasmado, es justamente el que marcó Pachocki: si ni OpenAI puede monitorear del todo lo que hace su propio modelo, conviene arrancar dándole acceso a tareas acotadas y reversibles, no las llaves de todo el negocio de una.
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