Tiene forma de rosquilla, el tamaño de un disco de hockey y, según trascendió, se va a mover cuando te responde. No es una broma de diseño: es la apuesta de OpenAI para que su primer parlante inteligente se sienta "más vivo" que una caja parlante común. El proyecto lo está diseñando LoveFrom, el estudio fundado por Jony Ive, el mismo que le dio forma a dos décadas de productos de Apple.
Diseño de Jony Ive, cerebro de ChatGPT
El dispositivo no tiene pantalla, funciona a batería y usa luces para indicar cuándo está escuchando. Por dentro, según reportó Mark Gurman de Bloomberg, va a funcionar de manera parecida al modo de voz de ChatGPT, pero con modelos más avanzados pensados específicamente para una interacción que se sienta humana. El precio estimado ronda entre 300 y 400 dólares —bastante más que un parlante inteligente convencional— y el lanzamiento se ubicaría recién en 2027, así que todavía hay margen para que el diseño final cambie.
Las partes móviles son la apuesta central de diferenciación: en vez de un cilindro estático con un aro de luz que parpadea, el objetivo es que el objeto tenga algo parecido a un lenguaje corporal cuando conversa. Es la misma escuela de diseño que llevó a Apple a obsesionarse con el sonido exacto del clic de un mouse: el detalle como estrategia de producto.
La sombra de la demanda de Apple
El proyecto no nace en el vacío: avanza en paralelo a la demanda que Apple le inició a OpenAI por supuesto robo de secretos comerciales de hardware, ligada al fichaje de exingenieros de Apple. Según trascendió, OpenAI encargó una investigación interna sobre el propio parlante y concluyó que el diseño no usa propiedad intelectual de Apple. Que la empresa haya sentido la necesidad de blindarse con una auditoría propia antes de mostrar el producto dice bastante sobre cuánto pesa esa demanda sobre el proyecto.
Para una pyme, un parlante de 400 dólares con partes móviles no es, hoy, una herramienta de trabajo. Pero sí es una señal de hacia dónde va la interacción por voz con IA: de comandos secos tipo "encendé la luz" a una conversación continua con un dispositivo que busca sentirse presente. Los negocios que atienden clientes por WhatsApp o por teléfono ya están viviendo una versión más chica de ese mismo salto —de bots que responden con un menú de opciones a asistentes que sostienen una conversación real—, y vale la pena mirar estos productos de consumo como preview de las expectativas que los clientes van a traer a esas otras conversaciones.
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