Samsung finalmente entendió que su plegable necesitaba ser más ancho, no más alto

El Galaxy Z Fold8 cambia de forma tras años de críticas: pantalla más ancha, batería de silicio-carbono y precios desde US$1.900.

Por Equipo Semilla
Samsung finalmente entendió que su plegable necesitaba ser más ancho, no más alto
Foto: Unsplash
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Durante siete generaciones, el Galaxy Z Fold fue, básicamente, siempre el mismo aparato: angosto, alto, incómodo para escribir con los pulgares. Samsung finalmente cambió la fórmula. El Galaxy Z Fold8, presentado esta semana, es más corto y más ancho que sus antecesores, con una pantalla exterior de 5,5 pulgadas y una interior de 7,6. No suena a rediseño radical en el papel, pero según la reseña de WIRED la diferencia se nota apenas se lo agarra.

Dos modelos, dos personalidades

Samsung dividió la línea en dos: el Fold8 estándar, con la nueva proporción más ancha, batería de 4.800 mAh y cámaras de 50 megapíxeles tanto en el sensor principal como en el ultra angular; y el Fold8 Ultra, que mantiene una silueta más alta y angosta, suma batería de 5.000 mAh y da el salto a un sensor principal de 200 MP con zoom óptico 3X — una cámara que el Fold8 común directamente no tiene. Ambos corren sobre el mismo procesador, el Snapdragon 8 Elite Gen 5, así que la diferencia de precio no está en la potencia bruta sino en cámara y forma.

La pliegue que ya casi no se nota

Otro cambio que WIRED destaca es la línea de pliegue en el centro de la pantalla interior, cada vez menos visible generación tras generación. A eso se suma la primera batería de silicio-carbono que usa Samsung en un plegable, una química que permite más capacidad en el mismo espacio físico — la razón por la que ambos modelos ganaron autonomía sin crecer en grosor. Los precios: US$1.900 para el Fold8 y US$2.100 para el Fold8 Ultra, en línea con lo que ya cuesta un plegable premium hoy.

Lo que le importa a una PyME de esto

Un plegable de dos mil dólares no es el próximo teléfono corporativo de una PyME argentina, con el tipo de cambio que hay. Pero el dato que sí vale la pena mirar es la tendencia: los plegables dejaron de ser el experimento caro y frágil de 2021 y ya funcionan como notebook de bolsillo — pantalla grande para planillas, videollamadas y firma de documentos sin cargar una laptop. Para un equipo de ventas o de gerencia que viaja seguido, en un par de generaciones más ese salto de precio frente a un teléfono convencional va a ser mucho más fácil de justificar que hoy.

Fuente original: WIRED — por Julian Chokkattu

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