El 78% de los juegos de PlayStation se vendieron en formato digital durante el último año fiscal de Sony, que cerró el 31 de marzo de 2026. Con ese dato como respaldo, la compañía anunció lo que muchos ya intuían: a partir de enero de 2028, Sony dejará de fabricar copias físicas de videojuegos nuevos para sus consolas. La era del disco, que marcó casi cuatro décadas de entretenimiento doméstico, se cierra con fecha y todo.
La transición que ya había ocurrido antes del anuncio
No es una decisión abrupta. Sony lleva años posicionando el ecosistema PlayStation hacia el modelo digital: lanzó el PS5 con una versión sin lector de disco desde el primer día, expandió PlayStation Plus como plataforma de suscripción, e invirtió fuerte en infraestructura de descargas. Scharon Harding, que cubrió el anuncio en Ars Technica, señala que Sony describió el movimiento como 'una dirección natural' para adaptarse a las preferencias del consumidor. Para la mayoría de los usuarios que compran hoy, la transición ya ocurrió. Enero de 2028 es más bien el cierre oficial de algo que en la práctica había empezado hace tiempo.
La subsidiaria Sony Digital Audio Disc Corporation, que fabrica físicamente los discos de PlayStation, es la única parte del ecosistema que realmente cambia de manera operativa. Para los consumidores que ya compran casi exclusivamente de manera digital, la fecha pasa sin sobresaltos. Para los que todavía prefieren el disco —coleccionistas, usuarios con conexiones lentas o limitadas, quienes compran y revenden juegos usados— es el cierre definitivo de una opción que ya era minoritaria pero tenía su razón de ser.
El cierre de la tienda para PS3 y el problema de la propiedad digital
El mismo día que anunció el fin de los discos, Sony confirmó que cerrará la PlayStation Store para PS3 y PS Vita en julio de 2027 para usuarios de Estados Unidos. El acceso al contenido previamente descargado seguirá disponible 'por el futuro previsible', una frase lo suficientemente vaga como para no garantizar nada concreto a diez años vista.
Hay un problema de fondo que este anuncio hace más visible. Los términos de servicio de Sony, como los de la mayoría de plataformas digitales, son explícitos: cuando comprás un juego, no lo comprás —adquirís una licencia de uso personal y no comercial. La compañía ya retiró en el pasado contenido de StudioCanal y Funimation de las bibliotecas de usuarios que lo habían 'comprado' legítimamente. Sin un disco físico, no hay forma de conservar esos juegos si Sony decide renegociar licencias o simplemente apagar el servidor correspondiente.
Más allá del gaming: la ilusión de la propiedad digital
El dilema que plantea este anuncio no es solo para gamers y coleccionistas. Es el mismo que enfrentan las organizaciones que construyeron su stack tecnológico sobre licencias SaaS: si el proveedor sube el precio, cambia el modelo de negocio o directamente cierra, no hay activos propios que rescatar. El disco era una garantía física de acceso permanente. La nube, por defecto, no lo es.
Para las PyMEs argentinas que hoy gestionan documentos en plataformas de suscripción, CRM en la nube o software de gestión con licencia mensual, la pregunta vale la pena hacerse antes de que el servidor se apague: ¿qué pasa con mis datos y mis procesos si mañana el proveedor cambia las condiciones? La respuesta no es necesariamente volver al 'disco físico' del mundo empresarial —las soluciones on-premise tampoco son gratis ni simples. Pero sí conviene tener una política clara de respaldo de datos y saber exactamente qué se pierde si una suscripción se corta.
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